Las indispensables aletas sirven sobre todo para lograr el mejor contacto posible entre las ruedas y la calzada, especialmente al acelerar y a altas velocidades. Los caballitos son totalmente indeseables desde el punto de vista de la dinámica de conducción, ya que la fuerza motriz en esta
situación de conducción no se transforma al 100 % en propulsión, sino que en gran medida también se utiliza para levantar la parte delantera de la moto. Como consecuencia, el control de la tracción entra en acción para impedir el caballito y reducir así la fuerza motriz. En el proceso se pierden valiosas décimas de segundo.
La carga adicional en la rueda delantera contrarresta la tendencia al caballito durante la aceleración, el control de la tracción regula menos, por lo que una mayor cantidad de fuerza motriz se transforma en aceleración y el conductor consigue un tiempo de vuelta más rápido. También hay más presión de contacto en la rueda delantera para un manejo aún más ágil, así como más estabilidad en las curvas a velocidades más altas.